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A la espera de Drácula: el nuevo Audible Original está a punto de llegar

A la espera de Drácula: el nuevo Audible Original está a punto de llegar

Genealogía del vampiro en la literatura: un recorrido fascinante

En principio fue Vathek: un califa obsesionado con las ciencias ocultas y el conocimiento de secretos prohibidos, nacido de la fértil imaginación del escritor inglés William Beckford. La historia de Vathek sería leída durante un célebre verano en Villa Diodati, a orillas del lago de Ginebra, por un grupo de personajes tan ilustres como excéntricos, y acabaría inspirando a uno de los personajes más legendarios de la literatura: Frankenstein.

Pero vayamos por partes, porque en el oscuro y misterioso mundo del vampirismo es fácil perder la luz de la razón. Vathek fue, pues, la novela que Beckford escribió en tan solo tres días y dos noches y que narra la historia de un califa riquísimo y poderoso, obsesionado con lo oculto y los placeres, dispuesto a renegar de su fe y a cometer terribles sacrificios con tal de acceder a conocimientos prohibidos. Un personaje dominado por la ambición, la curiosidad y la sed de poder que inaugura una larga tradición de figuras seducidas por la oscuridad y lo sobrenatural.

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Cuando, en mayo de 1816, un año que pasaría a la historia como el «año sin verano», Lord Byron, uno de los grandes protagonistas del Romanticismo inglés, llega a Villa Diodati, a orillas del lago de Ginebra, junto a su médico personal, John William Polidori, Percy Bysshe Shelley, su compañera Mary Godwin, futura Mary Shelley, y Claire Clairmont, hermanastra de Mary y amante de Byron, ninguno imagina que aquellos días cambiarán para siempre la historia de la literatura gótica.

Fuera, la lluvia no da tregua y el cielo permanece cubierto durante días mientras, dentro de la villa, el grupo se dedica a lecturas y narraciones de terror. Entre los libros también está Vathek, de William Beckford, con su califa dispuesto a llegar más allá de cualquier límite con tal de penetrar en los misterios de lo sobrenatural. Es en esta atmósfera suspendida, entre tormentas, fantasmas e historias de condenación, cuando Byron lanza el célebre desafío: cada uno deberá escribir un relato capaz de provocar miedo.

De aquel desafío nacerán nada menos que Frankenstein, de Mary Shelley, y El vampiro, de John Polidori.

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Según antiguas y oscuras creencias populares, los vampiros son muertos que, llamados de nuevo a la vida por su propio espíritu o mediante rituales mágicos, succionan la sangre de los vivos durante la noche. Desde hace siglos, estas criaturas aterradoras fascinan a los escritores, que han convertido a los vampiros en protagonistas de historias tenebrosas capaces de hacer estremecerse a millones de personas. Basta pensar en Drácula, una de las grandes obras de la literatura vampírica, convertido con el paso del tiempo en un auténtico «icono pop» y protagonista de innumerables películas, libros y series de televisión. Es gracias a la ferviente imaginación y al talento narrativo de Bram Stoker que la figura del vampiro se convierte en un icono inmortal de la historia de la literatura. Publicado en 1897, Drácula es una novela gótica de estructura epistolar que se ha convertido en uno de los grandes clásicos de la literatura de terror.

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En exclusiva para Audible, esta edición de Drácula está narrada por José Coronado y Sol de la Barrera, con Coronado en el papel del Conde Drácula. Una interpretación que pone voz a uno de los grandes clásicos de la literatura gótica.

Fascinante, perturbador y rebosante de esa sensación de escalofrío propia de las grandes historias de terror, Drácula, de Bram Stoker, es una de esas novelas que guardamos con cariño, uno de esos libros cuya última página no querríamos alcanzar nunca, porque el conde Drácula y sus criaturas nos acompañan durante nuestras noches de insomnio. Así es como Bram Stoker, bebiendo del folclore europeo y de la tradición gótica, da forma definitiva al mito del vampiro aristocrático que Polidori ya había llevado a la literatura. Esta vez, sin embargo, la novela adopta una estructura muy particular: la historia no está narrada por una única voz, sino que cobra forma a través de diarios, cartas, telegramas, artículos de periódico y otros documentos, que reconstruyen poco a poco los acontecimientos y alimentan el misterio. Como muchos saben, la historia comienza cuando Jonathan Harker, un joven abogado inglés, llega a un remoto castillo de Transilvania para ayudar a un misterioso noble a adquirir una propiedad en Inglaterra. Su anfitrión es el conde Drácula, un hombre inquietante que oculta una naturaleza sobrenatural. Muy pronto, Jonathan se da cuenta de que es prisionero en el castillo y comprende que el conde está preparando su traslado a Londres.

Mientras tanto, en Inglaterra, Mina Murray, la prometida de Jonathan, espera su regreso. Su amiga Lucy Westenra, por su parte, comienza a manifestar extraños síntomas. Tras la llegada de Drácula, la joven enferma misteriosamente y pierde las fuerzas de forma progresiva. Es entonces cuando entra en escena Abraham Van Helsing, que intuye la naturaleza sobrenatural del mal que la está consumiendo. Cuando Jonathan consigue finalmente escapar y reunirse con Mina, el grupo comprende que Drácula ha llegado a Inglaterra y que, para detenerlo, tendrá que enfrentarse a él antes de que sea demasiado tarde.

¿Cuáles son las características del conde Drácula?

Una premisa necesaria: Dracul, en rumano, está relacionado con drac, «diablo», mientras que Drácula puede interpretarse como «hijo de Dracul». El nombre remite, por tanto, a una figura histórica real: Vlad III de Valaquia, conocido como Vlad Țepeș, «el Empalador», un príncipe del siglo XV célebre por su ferocidad y por su lucha contra el Imperio otomano.

Pero aquí conviene hacer una precisión: el Drácula de Bram Stoker tiene muy poco en común con el personaje histórico. Vlad III fue celebrado durante mucho tiempo en Rumanía como héroe nacional y defensor de la cristiandad; Stoker, en cambio, recupera sobre todo su nombre y algunos elementos de su fama sanguinaria, incorporándolos a la tradición gótica europea. El conde que surge de esta mezcla es una criatura literaria nueva: un aristócrata antiguo e inquietante, dotado de poderes sobrenaturales, capaz de transformarse y de dominar a las criaturas de la noche.

Y quizá sea precisamente el misterio de sus orígenes lo que lo hace aún más perturbador. A diferencia de muchas de las versiones cinematográficas y literarias posteriores, en la novela de Stoker no sabemos realmente cómo Drácula se convirtió en vampiro. Abraham Van Helsing es el profesor y médico neerlandés que guía al grupo en su lucha contra Drácula. Es precisamente a través de sus palabras como el lector vislumbra un posible pasado del conde: Drácula y sus antepasados habrían frecuentado la Scholomance, una legendaria escuela de artes oscuras situada cerca del lago Hermanstadt (actual Sibiu), donde el propio Diablo habría enseñado los secretos de la magia negra, exigiendo a cambio que uno de cada diez alumnos le perteneciera. Stoker nunca relata explícitamente la transformación de Drácula en vampiro, pero deja entrever que él podría haber sido precisamente ese décimo.

¿Quién fue Bram Stoker, el autor de Drácula?

Nacido en Dublín en 1847, Bram Stoker fue mucho más que el autor del vampiro más célebre de la literatura. De joven trabajó como funcionario público, pero su verdadera pasión fue siempre el teatro. Su relación con Henry Irving, uno de los actores más célebres de su época, lo llevaría a Londres, donde Stoker se convirtió en su mánager y colaborador en el Lyceum Theatre, uno de los teatros más importantes del Londres victoriano.

Fue una experiencia decisiva: el teatro le enseñó el arte de la puesta en escena, el suspense y la construcción de personajes capaces de imponerse en el imaginario colectivo. Stoker escribió numerosas novelas y relatos, pero sería Drácula, publicado en 1897, el que lo consagraría a la inmortalidad literaria. Murió en Londres en 1912, dejando tras de sí un personaje destinado, irónicamente, a no morir jamás.

A la espera de Drácula: una nueva voz para un mito inmortal

A la espera de Drácula: el nuevo Audible Original está a punto de llegar

Y ahora que hemos recorrido la larga genealogía del vampiro en la literatura, solo queda esperar a que Drácula vuelva a llamar a nuestras puertas. A partir del 1 de octubre, el mito cobrará voz en Audible con la nueva serie de audio Audible Original Drácula, una adaptación inmersiva de la inmortal novela de Bram Stoker.

En esta nueva adaptación, Asier Etxeandia presta su voz a Drácula, Claudia Salas interpreta a Mina y Elvira Mínguez da vida a la profesora Van Helsing, en una producción que recupera la estructura epistolar de la novela y la transforma en una experiencia pensada para ser escuchada.

La experiencia sonora se completa con la música original de Ilan Eshkeriy un diseño de sonido que reconstruye la atmósfera inquietante de la novela.

De Polidori a Hoffmann: el vampiro y la aristocracia

Tanto se ha escrito sobre el mito del vampiro que aquí nos limitaremos a seguir una de sus huellas más evidentes: su vínculo con la aristocracia. El vampiro de Polidori y Drácula comparten, en efecto, un rasgo común que se manifiesta, ante todo, en el aura elitista que los rodea y que parece pertenecer de manera natural al mundo aristocrático. La asociación entre el vampiro y la aristocracia surge casi de forma espontánea: una figura que vive en una situación de privilegio, separada del resto de la sociedad y que, metafóricamente, parece alimentarse de las energías —y de la sangre— de los demás.

Ya lo señaló Furio Jesi, uno de los estudiosos italianos más originales de la mitología y la cultura, en uno de sus ensayos. Al abordar el nacimiento de otro vampiro, el de E. T. A. Hoffmann, Jesi propone una interpretación histórico-sociológica, leyendo el relato como un texto alegórico y profético. El conde Ippolito se convierte así en una representación del capitalismo de la aristocracia terrateniente y empresarial de la Alemania guillermina; la vieja baronesa, en la máscara de respeto decoroso hacia esa aristocracia terrateniente; y la joven hija de la baronesa, en el nuevo orden, aparentemente garante de los valores tradicionales.

He aquí, pues, en nuestro recorrido por el mito del vampiro, una nueva desviación: E. T. A. Hoffmann, con Vampirismus. Eine gräßliche Geschichte, lleva a la literatura a Aurelia, una «vampiresa» que traslada al ámbito femenino la figura aristocrática que Polidori acababa de entregar a la literatura.

Hoffmann, nacido en Königsberg —la misma ciudad que vio nacer a Kant— en 1776 y fallecido en Berlín en 1822, fue escritor, compositor, músico y magistrado alemán, y una de las grandes figuras del Romanticismo y de la literatura fantástica. En la novela corta Vampirismus. Eine gräßliche Geschichte, publicada en 1821, cuenta la historia del conde Ippolito, que se casa con Aurelia, hija de una baronesa de oscuro pasado. Tras la repentina muerte de su madre, Aurelia cambia radicalmente y comienza a salir de noche para dirigirse al cementerio. Cuando Ippolito descubre la verdad, se encuentra ante un horror inesperado: Aurelia es una devoradora de cadáveres, que acaba atacando a su marido. Poco después, Aurelia muere durante una crisis epiléptica, dejando a Ippolito sumido en la locura. Hoffmann se inscribe así en una antigua tradición de criaturas femeninas vinculadas a la muerte y la seducción, desde la lamia clásica hasta las figuras femeninas del folclore europeo, a menudo interpretadas en clave negativa o reinterpretadas a través del sincretismo religioso.

Más allá de Drácula: otras formas de contar el mito del vampiro

Pero la historia del vampiro no termina con Bram Stoker. En el catálogo de Audible encontramos también algunas reinterpretaciones que muestran hasta qué punto esta criatura ha sabido transformarse con el paso del tiempo.

Entre ellas destaca Drácula. El origen, escrito por Dacre Stoker, sobrino bisnieto de Bram Stoker, junto a J. D. Barker. La novela se remonta a la infancia del propio Bram y reconstruye la historia de Ellen Crone, la misteriosa mujer que parece unir el destino del escritor con el del conde Drácula. Una precuela que convierte la propia vida de Stoker en una pieza más del gran misterio vampírico. Muy distinta es la aproximación de Arthur Conan Doyle en El vampiro de Sussex, uno de los casos de Sherlock Holmes. Aquí el vampirismo aparece como una inquietante posibilidad que debe enfrentarse al escepticismo y a la lógica de Holmes: lo que parece sobrenatural puede esconder, quizá, una explicación mucho más humana.

Y si hubo un género capaz de transformar definitivamente al vampiro en una criatura romántica, ese fue el young adult. Las Crónicas vampíricas de L. J. Smith llevaron el mito a los institutos, los triángulos amorosos y los conflictos de identidad, convirtiendo al vampiro en objeto de deseo tanto como de temor. En una línea más reciente se sitúa también Anhelo, de Tracy Wolff, donde la tradición vampírica se mezcla con la fantasía juvenil, el romance y una protagonista adolescente enfrentada a un mundo sobrenatural.

Puede gustarnos más o menos, podemos preferir al vampiro terrorífico de Stoker o mirarlo con cierta distancia cuando abandona la oscuridad para adentrarse en el territorio del romance. Pero hay algo que resulta difícil de negar: el mito del vampiro continúa transformándose. Y cuando deja atrás, al menos en parte, el horror para entrar en la esfera romántica, el vampiro ya no representa únicamente el miedo a la muerte y a lo desconocido: se convierte también en una figura del deseo, de la seducción y de aquello que nos atrae precisamente porque debería permanecer fuera de nuestro alcance.

¿Y tú? ¿Qué rostro del vampirismo prefieres?

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