Soy Matilde M. Fabiani, nací en Argentina y me gustaría hacer un breve relato de lo que me ha llevado a estar contigo aquí.
En Argentina, desarrollé una pasión por la educación desde joven. Comencé preparándome para ser maestra de niños en sus primeros pasos, y tras un año de prácticas, fui invitada a profundizar en la enseñanza de las matemáticas usando el método de Caleb Gattegno de números en color. Este método me permitió transmitir con facilidad las operaciones matemáticas básicas a niños desde los seis años.
Simultáneamente, me formé en la enseñanza de las letras, combinando símbolos y figuras con música, por el método del Padre Gustavo Adolfo Bleecker, lo que hacía el aprendizaje del idioma español más entretenido y efectivo.
Estos enfoques fueron tan exitosos que fui invitada a ofrecer clases magistrales en teatros, donde centenas de maestros de la región pudieron comprobar los resultados inmediatos, gracias a la ayuda de esos dos métodos.
Por otro lado, continué mi formación universitaria en Sociología, abriendo una nueva dimensión en mi vida académica y personal. La universidad se convirtió en un mundo nuevo, donde profundicé en el estudio de la sociedad, complementando mi pasión por la educación y el desarrollo humano.
En 1967 contraje matrimonio; un año y medio más tarde, acompañados de nuestro primer bebé, pasamos a vivir dos años en Inglaterra; fue una experiencia altamente enriquecedora porque pudimos viajar por casi toda Europa occidental pasando a su vez un largo periodo en España, para conocer mejor la cultura de mis ancestrales, mientras mi esposo continuaba sus actividades en el Reino Unido.
Posteriormente nos mudamos a Suecia donde fui invitada por varias instituciones de enseñanza, en los diferentes niveles y proferí charlas de intercambio cultural, así como visitar hogares, para niños y para ancianos, que me hicieron crecer en mis conocimientos de esa sociedad, casi perfecta.
Me sentí preparada para retornar a mi país y aplicar mis progresos. Solo vislumbré esa posibilidad cuando pasé a residir en Patagonia donde no encontraba un Jardín de Infantes para mis hijas. Precisábamos crear una escuelita. Conseguimos la licencia con el Gobernador de la Provincia. Considerando que tenía todas las posibilidades, me asocié a una Maestra Jardinera, y juntas conseguimos el lugar para la escuela y los asistentes; los muebles fueron construidos por un carpintero local y los juguetes didácticos, traídos de Suecia. Fue un éxito que envolvió también a las familias que venían al “Jardín de Mickey” a participar de algunos eventos con los pequeñitos.
Mi familia continuó creciendo, primero un varón y por último una tercera hija. Fuimos a vivir a mi ciudad natal en busca de buenas escuelas. Fue por poco tiempo, porque otra vez surgió para mi esposo la necesidad de emigrar a Brasil donde se integró a un instituto de investigaciones tecnológica en la Universidad de San Paulo. Paralelamente, me dediqué con muy buenos resultados, al mercado inmobiliario durante 35 años. Encontramos excelentes escuelas y universidades para nuestros hijos, aunque algunos de ellos prefirieron estudiar en Estados Unidos donde hoy, tres de ellos, están establecidos, siendo que solo una de las hijas, desenvolvió su carrera de Medicina en Europa.
Hoy vivo con mi esposo en Greenwich-CT, una tranquila ciudad a una hora de New York, donde puedo dedicarme a escribir mis memorias y otros libros educativos; al mismo tiempo que disfruto de mi amada familia.
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